
Ni qué decir que estos días, una Semana Santa llena como la luna, llena el corazón de los cristianos de esencia y aroma por la Vía Dolorosa. Convertimos las grandes avenidas de nuestras ciudades en nuestra Vía Dolorosa particular, genial y genuina. Todos Nazarenos, todos cofrades, cubiertos de velos, capirotes sujetos con un barbuquejo de terciopelo, túnicas planchadas, aspecto serio, llevamos el paso a empujones, los ceriferarios hacen de guías al igual que los varales delimitan las cuatro esquinas de un paso "La Gran Soledad" a toque de esquila, grito seco, la matraca ahuyenta los ácaros de los misales y cada uno se siente Cristo. Otros se azotan en la procesión de "Los picaos", qué ambiente ¿mortificación? ¿espectáculo?. Cada paso, cada procesión va por dentro de otra manera: El espectador. Un individuo cada vez más escaso en todo este tinglado folclórico. He visto procesiones que llevan más participantes que espectadores en las calles y balcones. Eso es integrarse y motivarse por lo que pasa. Esto me recuerda a los grupos que van de viaje. Antes había 60 viajeros y uno de ellos hacía las fotos. Hoy, prácticamente imposible reunir a un grupo para hacer una foto.
Pasa que tras una procesión como "dios manda" luego hay mucho más: el chicharrillo, la bota, los buñuelos, las torrijas, los pestiños... y para de contar. Verbena y comentario de las jugadas más importantes. Desandar el camino y encontrarse con kilos de basura, muchos de pipas peladas que cubren el suelo.
Pienso en el día después, esa Macarena en su "casita" tranquila, después de tanto ajetreo, tanto piropo, tanta saeta...¡ufff! al final en mi hornacina, con aromas florales y de romero, algún cántico, incienso esa paz que solo hay en las iglesias. Y me quedo con N.S. de la Soledad, que impone silencio y que recuerda de alguna manera el dolor. Y en los ojos de algunos espectadores, también de muchos participantes de las procesiones he encontrado estos tres aspectos, que para mí, este año han sido los elementos que justifican toda esta movida. Vale la pena.
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