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EL IMPERDIBLE DE SABADELL

EL IMPERDIBLE DE SABADELL

Hola desde Sabadell. Si en estos "caminos" nos cruzamos, será un placer compartir algún comentario. Con la balanza de los ánimos y los desánimos construyo el espejo con el que fabrico las letras.

08 mayo 2019

Amparo


Dedicado a mi madre que se despidió este 11 de abril

Querida madre
tanto tiempo ha pasado...
a tus 97 años
me había acostumbrado
a tu mirada, a tus palabras, a tus sonrisas
a tu cotidiana cara sonriente
que formaba  parte de mi vida.

Y sueño con que me miras
que el silencio es tan sólo una pausa
que aún no dejas esta vida
que no puede estar vacía esta casa.
Ni esta alma de sequía
quiere aceptar lágrimas...
que aún no es tiempo de tu partida...

Que seguiremos dando una vuelta al jardín
y escucharé tu comentario
¡Qué bien se está aquí!
Me hablarás de los amigos, la familia
los que quieres, los que te quieren
de quienes te miman cada día
de los juegos de cartas o del parchís.

Sin olvidar tu cara de alegría
al vernos llegar, también al salir
esbozabas sonrisas
a cuantos se cruzaban contigo
siempre has sabido decir
palabras gratas a cada amigo

Cómo se agolpan los recuerdos
lo mismo que aquellos trastos
guardados en un desván
ahora desempolvo esos juegos
que un día me hicieron soñar,
que guardaste siempre nuevos...

Yo también me siento mayor
de ti no sé prescindir
ahora necesito hasta los reproches
que tanto ayudan a vivir
necesito tu mirada
Tu palabra, tu consejo, tu valor

Gracias por dejarnos la mesa puesta
la ropa limpia y planchada
por los ratos, por escucharnos
por admirarnos, por guiarnos
gracias por  hacer con tu vida
nuestra posada.

Volver a casa, descansar, ir en paz
es lo que te diferencia por un tiempo
hasta que un día volvamos a reconocernos
en el universo que  nos asignen

Mientras tanto, cuídanos
deja que te acariciemos tu mano, tu frente, tu pelo
desde nuestra soledad, desde esta distancia
desde nuestro silencio,
desde el susurro de este páramo infinito
donde cada flor de esta primavera
lleva  tu nombre, Amparo.
Y cada cielo al atardecer
arrebata nuestra la luz
y cada gota de lluvia
que riega estos trigales, esos campos...
brilla como tu mirada
cuando  nos ves llegar
a tu casa, a la residencia, a tu vida.

Luis Miguel Avendaño Barbero

"Ahora que te has ido
en una despedida sin palabras
dejándome tan lleno de vacío
perdido en el azul de esta mañana
Ahora que te has ido
llenando de preguntas mi universo
quisiera regresarte si pudiera
y cambiarte mi vida por un beso"

(J.L.P.M.)

16 marzo 2019

Recordando Benarés







Como estimo la vida,
como el Ganges acuna a sus peces,
como la boca dibuja sonrisas...
Eres mi red, mi vitrina, mi cárcel
ojos de tiempo, de verdad.
Vivo en este claustro lleno de fobia
entre muros, tú estas fuera
eres también “mi libertad”,
más que dos palabras,
tú eres profundidad, Varanasi.
Viajera de rimas
entretenida en el paisaje torpe
de los enamorados
que no saben qué piel les domina.
Traedme acá todas las ternuras
que iré construyendo mi quimera...
Deja que la bruja rompa los espacios
donde habitan las estrellas coritas,
déjame que cierre los ojos
para disfrutar más tu presencia.

                                                      7Texto y fotos: Luis Miguel  Avendaño


09 febrero 2019

La ruta






La ruta... la vida
se mide en andadas, en pasos
y pasas dejando en cada recodo
un tabón* que se pega en la suela...
y el suelo, a veces pindio*, a veces llano
dobla las cadenas de la montaña.

Acecha la fauna que teme al cayado,
excita la flora...
no sé, por qué entre las rosas,
los capullos tienen mala fama.


Pero es invierno y las ramas quiebran
tímidamente la visión del cielo
el árbol inicia sus horas muertas
dejando un mosaico de ocres,
 y hojas que hacen su último vuelo
para componer un mullido lecho
donde juegan niños  haciendo figuras
traídas de un céfiro de otoño.

Mido la ruta a base de clics
de mi usada Nikon
instantáneas de instantes crudos
con luz sin medida, a media luz
entre las sombras colgadas
y rayos que se filtran...
un ojo del viejo puente
dejan caer en agua estancada.

La lluvia ahora enmarca
un mosaico de charol en la calzada
mientras retorno haciendo recuento
de este día, con la mirada.

                                       Luis Miguel Avendaño

Tabón:  m. Burg. y Pal. terrón (‖ masa de tierra compacta)..
Pindio: adj. Cantb., Cast. y León. Pino o empinado

22 junio 2018

La edad sí tiene fronteras

Desde el salón grande, abierto, cálido y luminoso de una residencia de mayores contemplo un patio que desde el punto de vista de los espacios tal y como lo concebimos en las grandes urbes, es enorme, y tras las cristaleras veo pasar la tarde de un invierno que se recoge pronto como los habitantes de esta casa. También llegan y se van, pájaros que recogen algunas migas o se pillan algún insecto entre la hierba.

Ellos miran sin cesar, como yo, al horizonte, como queriendo escapar en el tiempo a otras fechas y otros lugares. Entraron en esta residencia con unas mochilas llenas, eso que llaman bagaje, carros de dignidad, también ese espacio donde caben las alegrías, los momentos, los fracasos, los sueños rotos, las esperanzas y los gajos de fruta en los descansos de una tarea tediosa y atacada. Cuando llegas, les saludas, les miras, preguntas aunque sea por el tiempo que hace en el exterior, ... cómo agradecen que respetemos su carga, que les ayudemos a transportar sus sueños, a mirar con ellos, al fin, todos, con suerte, con mucha suerte terminamos igual, sentados a contemplar la caída de esa larga travesía de la vida. La rutina de estos centros, si no se controla, puede ser algo fastidioso. No es fácil que todos los empleados se impliquen más allá de sus obligaciones laborales, pero sé que muchos lo hacen, y se ha de reconocer.
Mientras,  pasa la tarde  y los visitantes, no escatiman sonrisas, saludos y adioses con un deje  un poco triste, tal vez nos veamos pronto.

La edad sí tiene fronteras, también las tiene el amor. Un día, sin saber por qué, una decisión familiar, una necesidad, un accidente... nos hace ingresar en un centro para mayores. La configuración es sencilla: una habitación humilde, las pertenencias más básicas, alguna foto familiar, un libro de recuerdo, una joya de poco valor, la ropa que tanto apego tiene y poco más. Te asignan un buen compañero, tienes sus ratos, sus silencios, sus ruidos,  pero hay buen rollo, casi siempre hay serenidad, resignación... Hay también una gran ventaja, y es que no tienes por qué quedar bien con nadie. La hipocresía quedó fuera, ahora uno se siente limpio y no teme decirle a su interlocutor, aunque sea un ser familiar, cercano, un empleado,  la simple verdad a la cara. Piensa -nos toman por tontos-, pero por viejos no hemos renunciado a la capacidad de entender el interés por despellejar tus últimos valores mentales, espirituales o materiales por parte de algunos parientes. Uno desvaría, pero en su torpeza, tal vez tenga buena luz por dentro.

Con Amparo, mi madre, en Villadiego
También, cómo no, acuden las personas más generosas, las que nunca abandonan y menos cuando hay necesidades tan vitales como la de regalar un  poco de tiempo para compartir, para mirarse, para hablar, para escuchar. Los abrazos valen el doble, las despedidas duelen el doble. Decir adiós es como en los viejos tiempos en aquella estación donde el dolor de la emoción empañaban tus ojos y el mismo pañuelo que te sirvió para decir adiós, secó las emociones, porque siempre dudas del regreso.

01 octubre 2016

En este viaje "deprisa" impresiones de Sudáfrica

El Cabo de Buena Esperanza
En este viaje "deprisa"

Delante de la casa
parterre, una planta, retos de vida
en madera mojada
por un cable llega cierta corriente
para aviar el tinglado...
por un tubo, gotas de vida incierta
licencia para vivir tras una valla
calles animadas,  incompletas.

Niños con miradas expresivas
cargan mochilas de colores
con sus uniformes
Joven en Johannesburgo
caminan con desparpajo
junto a la carretera
calle arriba, calle abajo
para  pintar jornadas de  ida y vuelta
andan caminos, orillas...

En este viaje "deprisa"
me quedo con esos niños,
muchas sonrisas
de la gente jovial que conversa en la calle
sentada en cualquier lugar;
la calle es una tienda, la calle es un mar
que con orilla de rastras,
no hace falta tanto bar.

No he visto mucho este país
Corte Constitucional-Johannesburgo-Sudáfrica
pero he sentido
mi piel blanca como algo extraña
en un mundo más negro
y ahora dudo
 si Dios es blanco
como el de las estampas
o negro de bondad.

No he tenido tiempo de caminar
por  pueblos y calles,  Sudáfrica.
Pero en tu extremo
Cabo de Buena Esperanza
he visto dos mares a lo lejos
blanca espuma
batiendo aguas contra las rocas.
         
Autovía de Pretoria a Johannesburgo
He visto la luna
haciendo del rimo poesía en el vaivén
que nuestras cámaras captan sin cesar,
sin cesar, sin cesar...
Los smartphone hacen la crónica
de click en click
cuando llega una wifi
como los  niños "de París".

No imagino cómo es tu bohío
en ese barrio marcado por  vallas.
Pero imagino tu casa limpia,
llena de colores
y tótems en los rincones
del que cada domingo te pones
Proximidades de White River (Sudáfrica)
de blanco gospel.

También imagino tus mañanas hogareñas
barriendo el portal y la calle
sembrando agua con una herrada
mientras suena un timbal
un perfume de tierra mojada
que rapea tu vida y tu techo de  hojalata
protegida por la "mama"
y una alfombra de soledad.

Puede que sin cama esponjosa
en un sofá de colores africanos
un poco destartalado
en un espacio en el que los metros
no son cuadrados
Chabolas en Soweto
sino espirales de sensaciones
que respiran por las calles
y descansa la vida mientras
la jornada repara el ritmo del reloj.

Por una autopista repleta de amanecer
es hora de levantar la mañana
ver parpadear el sol...andar...
África es andar y andar.

Que por tu magia ¡Sudáfrica!
tus recuerdos nos acompañen
y permanezcan en el viaje
de nuestras vidas.

Luis Miguel Avendaño, agosto 2016

















18 diciembre 2014

Si es una Noche, que sea de Paz

Navidad 2014.

Cantábamos el Adeste fideles y Noche de paz en el colegio de niños de los salesianos de Zuazo de Quartango, y los ojos viajaban entre las calles de  un Belén con río, pastores, montañas, estrellas, Reyes Magos...Hace unos años visité Belén en eso que lo llaman Palestina que está rodeado de muros, controles y gentes diversas. Algo debió ocurrir allí ciertamente, pero tal y como está la situación cuesta concentrarse. Tienes que hacer un gran esfuerzo para situar las figuritas que montábamos de niños a lo que es hoy la actual Belén. Pero al final sí, la emoción.
Para cada uno los años pasan de diferente manera dependiendo de la situación personal, sentimental, laboral, anímica,... pero al final casi todos terminamos haciendo el mismo gesto de darnos la paz, no sé si por lo que sucedió en Belén, por una costumbre más pagana o sencillamente porque termina un año de calendario que  no es más que una escala de medir dias, noches y visitas al médico.
Hay desencanto general, siempre pienso que es la edad que nos vuelve un poco cascarrabias a todos. Trato con jóvenes a ratos y no veo ese desencanto. Tienen toda una vida por delante y sólo faltaría que pensaran en las putadas que nos están haciendo los políticos, los bancos y todo el elenco corrupto que nos invade por todos lados. Ajenos por naturaleza, la de la edad, a todo cuanto sucede en este país y en este  mundo, pendientes de sus vidas, su futuro, sus fiestas, sus chicas y sus estudios, unos con responsabilidad y otros...

Llegados aquí tan solo desear todo lo mejor para estas fechas que son, SON muy familiares, que son para disfrutar de lo que tenemos si es salud, si es amigos, si es cualquier bien que nos proporcione la felicidad y sepamos agradecer al dios que creamos la suerte que tenemos de ver la luz de cada día. Habría que hacer un apartado especial para la amistad, casi es el motivo por el que todas las personas escribimos algo en estas fechas. La amistad es la única que triunfa en Navidad, sin ella, estaríamos paseando solos por la ciudad  escuchando en la Noche Buena los sonidos y sonados villancicos desde alguna casa en la que hay sonrisas y nostalgias. Eso se ve en las películas, pero intentaré, no obstante, acordarme de quienes no tienen amigos, ni familia, o la tienen lejos, están enfermos, refugiados, escondidos, prisioneros, secuestrados, violados, marginados, o esperando la suerte que la muerte no les toque a la vuelta de una bala perdida en una guerra guiada por algún loco de turno. El mundo, como siempre, está hecho unos zorros, pero si en estas fechas nos llega al corazón un poco de ternura  y nos hace reflexionar o al menos concedernos un tregua a todo tipo de conflictos, habríamos ganado un día, un sueño y la esperanza de que podemos cambiar algo con la mera sola intención de QUERER.

18 febrero 2014

Poca Cola ¿La chispa de qué?

Foto: http://addictes.wordpress.com/2013/08/06/la-chispa-de-mi-vida/
Nos dan las frases hechas. Una marca que ha sido la "clave" de nuestra felicidad, ahora manda a la calle a 1.200 trabajadores con la misma alegría que los neones adornan las esquinas de los bulevares. Esto no es consecuencia de la crisis: todo lo contrario, al igual que los bancos, cuanto más beneficio, menos gente. Al revés para que se entienda mejor: cuando menos gente, más beneficio.
Seguramente han llenado de robots las naves de fabricación y sobran empleados. La modernización requiere una buena inversión, una vez superado esto, es mucho más rentable.
Un robot no se para a comer el bocadillo,  tomar el café,  ir al lavabo, no hace vacaciones, no coge la baja por enfermedad, ¡No protesta! no se sindica, no, no, no...
Así se explica que siendo líderes en venta los chicos  de la dulce soda, con abultados beneficios, abran sus puertas no para entrar si no para echar a un buen puñado de trabajadores a la puta calle, eso sí arreglándolos la vida con jubilaciones y re-colocaciones.

Estos lo hacen así, otros ya lo aplican abierta, descaradamente y sin complejos: Vete a "Alcampo" y verás un sinfín de cajeros-autoservicio, donde han eliminado las personas a cambio de una manguera lectora de "sírvase usted mismo" y ahí acudimos como si fuéramos progres y modernos al saber utilizar estos buenos artilugios. Lo mismo pasa en Ikea, en McDonalds, Bancos, y en las gasolineras ya hace años y años que nos lo hacemos solitos. La contra prestación a todo esta innovación es nada: TÚ no te beneficias de nada en el precio, al contrario, te pringas más, te ensucias, encima has de hacerte tú mismo el trabajo. Por todo ello, no te aplican el más mínimo descuento.

La cuestión es que cada vez que utilizamos un cajero o un servidor automático, estamos echando,así sin más, a una persona a la calle. ¿o no?  Atención camareros, cajeras, cajeros, dependientes, dependientas, operadoras de telefonía, etc..... decidle a vuestros amigos que exijan atención personalizada, ¡con personas!. Lo siguiente será un vuelo transatlántico en dron volador. Para qué queremos pilotos, copilotos, azafatas, azafatos, ¡con lo majos que son¡