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EL IMPERDIBLE DE SABADELL

EL IMPERDIBLE DE SABADELL

Hola desde Sabadell. Si en estos "caminos" nos cruzamos, será un placer compartir algún comentario. Con la balanza de los ánimos y los desánimos construyo el espejo con el que fabrico las letras.

01 abril 2021

Fragancias de Avon


Los remolinos del invierno llevaban las esquinas y buscaba un bar para refugiarse. Bajo el soportal de la plaza mayor se agrandaban los minutos. Ah, los minutos eternos, tremendos sonoros en el corazón, no son solo espera, son desespera-ción. 

Él auscultaba cada rincón para ser el primero en alcanzar la mirada y adivinaba al revés, pues de pronto una mano rozaba tímidamente su hombro… -ya estoy aquí, perdona por el retraso- . Llegó tarde, como la excusa. El soportal de la librería Santiago Rodríguez, guardaba un relato más de amor de una tarde de domingo.

El primer amor lleva mal los primeros pasos, la incipiencia es una virtud adolescente, desconcierta, carece de manual y no saben cómo reaccionar. Todos los sueños y vueltas sobre el verbo, se congela de repente ante tanta admiración. El corazón se reserva su espacio y no deja fluir… tan solo un – ¡Qué guapa estás¡- Una amor “avanzado” contestaría, -claro mi amor, me he vestido para ti.

Pasean sin cesar, transcurre la vida fuera ajena a sus ojos. Solo el contacto ha robado toda la parafernalia del saber estar. Y un banco frío, helado de nieve, testigo de promesas, besos y abrazos. El calor de los cuerpos como una oración enlazan con lo supremo, que a veces es lo íntimo, ya no hay viento, casi luz queda. Junto al vacío de una tarde de invierno de esa ciudad, solo los héroes del amor la custodian. El pretil del puente hace de respaldo espontaneo para crear un paisaje nocturno con vistas a las estrellas, …de sus ojos. El tiempo quiere rebelarse y justo ahora es cuando añoras esa frase:

“reloj no marques las horas

porque voy a enloquecer

tu te irás para siempre

cuando amanezca otra vez…

…”Qué importancia tendría estar al calorcillo del hogar, tanta ternura no cabe en una casa y por eso apuran el día y parte de la noche al intemperie abrigados de caricias y besos, el río es testigo, el agua en sus remolinos y caracoles desea parar por un momento para ver esa pareja que se abalanza que se “abralanza” díría yo, hasta que el alma dice ¡A casa chicos!.

Antes de despedirse le regala un poema escrito por ella ese mismo día, dice:

Muchacho que huyes de los demás

a quién escondes tu pensamiento

por qué haciendo frente al viento

corriendo sin que te vean te ves

¿por qué con tus amigos no estás?

Ya no eres como en otro tiempo,

alegre y de mucho movimiento

¿Por qué tan pronto este cambio das?

El día siguiente fue un misterio. Habían quedado a las 10 de la mañana. Una hora que no está hecha para los amantes.. No acudió a la cita. No lo podía creer, una historia que justo había comenzado la tarde anterior…¡que hice mal! –pensó con la tristeza de un perdedor-. Tras una larga espera, deambuló por las calles como un autómata… sus pies, que no su espíritu lo llevaron a la misa mayor de la catedral. Tal vez un lugar sublime y estático difícil de soportar en esos momentos de confusión. Solo Dios sabe qué recorre la mente de un loco de amor, y más si encima vas a su Casa. El rito discurrió sin percatarse de los rezos. Hasta que ocurre el milagro. Claro, es más fácil que sea dentro de una iglesia. Allí estaba, a pocos metros, ella reparó en él y le regaló una sonrisa, recatada claro. Al salir de misa se encuentran y la excusa no tuvo mucha validez, una mentira piadosa, pero en aquellas circunstancias se perdonaron todo. Aquel misterio del plantón en el soportal y el encuentro en la catedral aún pervive y nunca se lo desveló. El amor se fue…de muerte natural, como se van los primeros   pero los amantes siguieron acostándose con un sueño que cabía en una lágrima, y en una gota de la fragancia de aquel frasquito de Avon.

Siempre queda ese recuerdo…Las cartas viajeras, extremas, excitantes, aún llevan el perfume a pesar del largo silencio. Justo donde merodearon sus caricias hoy han construido un hermoso museo de La Evolución. ¡quién lo diría!

L.M. Avendaño


SOLA... en estos días de virus...

Sola


En estos días de virus es la palabra que mejor define la situación. Salir a la calle ver ese vacío, ese paisaje urbano tan socorrido tan pisado tan recorrido...ver que no circulan coches,  ni patinetes ni carritos... tan sólo algunas gentes con mascarilla paso de recado atraviesan en busca de un mercado, una farmacia un centro de salud...



Sola la vida de los solitarios, 
solos los grupos familiares, 
solas las parejas.
Solos los enfermos. 
hospitales de soledad, compañía prohibida
cuando más lo necesitas
Sola la vida. Sola la mañana, y el estanque del parque, y el paisaje está solo
Solo el mar, la mar sin marineros sin bogar

Esto lo escribía hace casi un año... y ahora

Ha pasado tanto tiempo
Ha cambiado tan solo la libertad
salir o no salir, todo se reduce al perímetro de turno que estipule el gobierno de turno
Cuando aprendimos a estar solos, nos concedieron la categoría de "burbuja" 
así seguimos un tipo de confinamiento a medida y sabemos de historias de  contagios, de seres queridos que han sufrido, o que se han ido para siempre.
Sabemos que cada día hay una tragedia y una esperanza. Hay un sueño y una pesadilla
pendientes del número de contagios, del número de muertos, 
pendientes de las órdenes de 18 gobiernos son sus ministros, sus consejeros, sus responsables que se centran en hacer las cosas mejor, pero diferentes para mostrar su "poder"
Sé que no es fácil, que criticar no cuesta nada cuando lo ves desde el exterior. Pero la opinión general es que no han puesto la energía suficiente para ponernos "manos a la obra" en una situación que es más que grave, que es mortal. 
Sé que hay miles de personas que estaríamos dispuestos de forma voluntaria a colaborar, a sentirnos solidarios con nuestros paisanos, nuestros vecinos, nuestros semejantes. 
Gente para vigilar, poner orden, aconsejar, ayudar...muchos negocios podrían estar abiertos con un control voluntario de aforo, con personas -solo en esta especial ocasión- que prestaran un servicio para que la economía y miles de autónomos no tengan que cerrar su negocio. Voluntarios en los colegios para las entradas, voluntarios en los centros deportivos...
Y los medios... hablo de la tele y la radio mayormente que siguen en su fiesta y aspirando a su  cuota de audiencia sin acometer de forma especial la situación. 
No hay campañas unificadas entre todas las teles y radios para concienciar realmente a la gente sobre las normas de comportamiento, de higiene... no investiga qué pasa realmente con el negocio de las vacunas, con la gente que se cuela que va  por miles... qué pasó en las residencias. Solo se han dedicado a contar muertos y ni siquiera nos dicen lo cierto. ¿Dónde está el periodismo de verdad? Siempre pensé que era un servicio a la información...  pero están de fiesta en fiesta en plan guay.

Hoy ya es tarde para muchos. 


un fotomontaje con la canción "sola" de Diana Navarro de fondo.

08 mayo 2019

Amparo


Dedicado a mi madre que se despidió este 11 de abril

Querida madre
tanto tiempo ha pasado...
a tus 97 años
me había acostumbrado
a tu mirada, a tus palabras, a tus sonrisas
a tu cotidiana cara sonriente
que formaba  parte de mi vida.

Y sueño con que me miras
que el silencio es tan sólo una pausa
que aún no dejas esta vida
que no puede estar vacía esta casa.
Ni esta alma de sequía
quiere aceptar lágrimas...
que aún no es tiempo de tu partida...

Que seguiremos dando una vuelta al jardín
y escucharé tu comentario
¡Qué bien se está aquí!
Me hablarás de los amigos, la familia
los que quieres, los que te quieren
de quienes te miman cada día
de los juegos de cartas o del parchís.

Sin olvidar tu cara de alegría
al vernos llegar, también al salir
esbozabas sonrisas
a cuantos se cruzaban contigo
siempre has sabido decir
palabras gratas a cada amigo

Cómo se agolpan los recuerdos
lo mismo que aquellos trastos
guardados en un desván
ahora desempolvo esos juegos
que un día me hicieron soñar,
que guardaste siempre nuevos...

Yo también me siento mayor
de ti no sé prescindir
ahora necesito hasta los reproches
que tanto ayudan a vivir
necesito tu mirada
Tu palabra, tu consejo, tu valor

Gracias por dejarnos la mesa puesta
la ropa limpia y planchada
por los ratos, por escucharnos
por admirarnos, por guiarnos
gracias por  hacer con tu vida
nuestra posada.

Volver a casa, descansar, ir en paz
es lo que te diferencia por un tiempo
hasta que un día volvamos a reconocernos
en el universo que  nos asignen

Mientras tanto, cuídanos
deja que te acariciemos tu mano, tu frente, tu pelo
desde nuestra soledad, desde esta distancia
desde nuestro silencio,
desde el susurro de este páramo infinito
donde cada flor de esta primavera
lleva  tu nombre, Amparo.
Y cada cielo al atardecer
arrebata nuestra la luz
y cada gota de lluvia
que riega estos trigales, esos campos...
brilla como tu mirada
cuando  nos ves llegar
a tu casa, a la residencia, a tu vida.

Luis Miguel Avendaño Barbero

"Ahora que te has ido
en una despedida sin palabras
dejándome tan lleno de vacío
perdido en el azul de esta mañana
Ahora que te has ido
llenando de preguntas mi universo
quisiera regresarte si pudiera
y cambiarte mi vida por un beso"

(J.L.P.M.)

16 marzo 2019

Recordando Benarés







Como estimo la vida,
como el Ganges acuna a sus peces,
como la boca dibuja sonrisas...
Eres mi red, mi vitrina, mi cárcel
ojos de tiempo, de verdad.
Vivo en este claustro lleno de fobia
entre muros, tú estas fuera
eres también “mi libertad”,
más que dos palabras,
tú eres profundidad, Varanasi.
Viajera de rimas
entretenida en el paisaje torpe
de los enamorados
que no saben qué piel les domina.
Traedme acá todas las ternuras
que iré construyendo mi quimera...
Deja que la bruja rompa los espacios
donde habitan las estrellas coritas,
déjame que cierre los ojos
para disfrutar más tu presencia.

                                                      7Texto y fotos: Luis Miguel  Avendaño


09 febrero 2019

La ruta






La ruta... la vida
se mide en andadas, en pasos
y pasas dejando en cada recodo
un tabón* que se pega en la suela...
y el suelo, a veces pindio*, a veces llano
dobla las cadenas de la montaña.

Acecha la fauna que teme al cayado,
excita la flora...
no sé, por qué entre las rosas,
los capullos tienen mala fama.


Pero es invierno y las ramas quiebran
tímidamente la visión del cielo
el árbol inicia sus horas muertas
dejando un mosaico de ocres,
 y hojas que hacen su último vuelo
para componer un mullido lecho
donde juegan niños  haciendo figuras
traídas de un céfiro de otoño.

Mido la ruta a base de clics
de mi usada Nikon
instantáneas de instantes crudos
con luz sin medida, a media luz
entre las sombras colgadas
y rayos que se filtran...
un ojo del viejo puente
dejan caer en agua estancada.

La lluvia ahora enmarca
un mosaico de charol en la calzada
mientras retorno haciendo recuento
de este día, con la mirada.

                                       Luis Miguel Avendaño

Tabón:  m. Burg. y Pal. terrón (‖ masa de tierra compacta)..
Pindio: adj. Cantb., Cast. y León. Pino o empinado

22 junio 2018

La edad sí tiene fronteras

Desde el salón grande, abierto, cálido y luminoso de una residencia de mayores contemplo un patio que desde el punto de vista de los espacios tal y como lo concebimos en las grandes urbes, es enorme, y tras las cristaleras veo pasar la tarde de un invierno que se recoge pronto como los habitantes de esta casa. También llegan y se van, pájaros que recogen algunas migas o se pillan algún insecto entre la hierba.

Ellos miran sin cesar, como yo, al horizonte, como queriendo escapar en el tiempo a otras fechas y otros lugares. Entraron en esta residencia con unas mochilas llenas, eso que llaman bagaje, carros de dignidad, también ese espacio donde caben las alegrías, los momentos, los fracasos, los sueños rotos, las esperanzas y los gajos de fruta en los descansos de una tarea tediosa y atacada. Cuando llegas, les saludas, les miras, preguntas aunque sea por el tiempo que hace en el exterior, ... cómo agradecen que respetemos su carga, que les ayudemos a transportar sus sueños, a mirar con ellos, al fin, todos, con suerte, con mucha suerte terminamos igual, sentados a contemplar la caída de esa larga travesía de la vida. La rutina de estos centros, si no se controla, puede ser algo fastidioso. No es fácil que todos los empleados se impliquen más allá de sus obligaciones laborales, pero sé que muchos lo hacen, y se ha de reconocer.
Mientras,  pasa la tarde  y los visitantes, no escatiman sonrisas, saludos y adioses con un deje  un poco triste, tal vez nos veamos pronto.

La edad sí tiene fronteras, también las tiene el amor. Un día, sin saber por qué, una decisión familiar, una necesidad, un accidente... nos hace ingresar en un centro para mayores. La configuración es sencilla: una habitación humilde, las pertenencias más básicas, alguna foto familiar, un libro de recuerdo, una joya de poco valor, la ropa que tanto apego tiene y poco más. Te asignan un buen compañero, tienes sus ratos, sus silencios, sus ruidos,  pero hay buen rollo, casi siempre hay serenidad, resignación... Hay también una gran ventaja, y es que no tienes por qué quedar bien con nadie. La hipocresía quedó fuera, ahora uno se siente limpio y no teme decirle a su interlocutor, aunque sea un ser familiar, cercano, un empleado,  la simple verdad a la cara. Piensa -nos toman por tontos-, pero por viejos no hemos renunciado a la capacidad de entender el interés por despellejar tus últimos valores mentales, espirituales o materiales por parte de algunos parientes. Uno desvaría, pero en su torpeza, tal vez tenga buena luz por dentro.

Con Amparo, mi madre, en Villadiego
También, cómo no, acuden las personas más generosas, las que nunca abandonan y menos cuando hay necesidades tan vitales como la de regalar un  poco de tiempo para compartir, para mirarse, para hablar, para escuchar. Los abrazos valen el doble, las despedidas duelen el doble. Decir adiós es como en los viejos tiempos en aquella estación donde el dolor de la emoción empañaban tus ojos y el mismo pañuelo que te sirvió para decir adiós, secó las emociones, porque siempre dudas del regreso.

01 octubre 2016

En este viaje "deprisa" impresiones de Sudáfrica

El Cabo de Buena Esperanza
En este viaje "deprisa"

Delante de la casa
parterre, una planta, retos de vida
en madera mojada
por un cable llega cierta corriente
para aviar el tinglado...
por un tubo, gotas de vida incierta
licencia para vivir tras una valla
calles animadas,  incompletas.

Niños con miradas expresivas
cargan mochilas de colores
con sus uniformes
Joven en Johannesburgo
caminan con desparpajo
junto a la carretera
calle arriba, calle abajo
para  pintar jornadas de  ida y vuelta
andan caminos, orillas...

En este viaje "deprisa"
me quedo con esos niños,
muchas sonrisas
de la gente jovial que conversa en la calle
sentada en cualquier lugar;
la calle es una tienda, la calle es un mar
que con orilla de rastras,
no hace falta tanto bar.

No he visto mucho este país
Corte Constitucional-Johannesburgo-Sudáfrica
pero he sentido
mi piel blanca como algo extraña
en un mundo más negro
y ahora dudo
 si Dios es blanco
como el de las estampas
o negro de bondad.

No he tenido tiempo de caminar
por  pueblos y calles,  Sudáfrica.
Pero en tu extremo
Cabo de Buena Esperanza
he visto dos mares a lo lejos
blanca espuma
batiendo aguas contra las rocas.
         
Autovía de Pretoria a Johannesburgo
He visto la luna
haciendo del rimo poesía en el vaivén
que nuestras cámaras captan sin cesar,
sin cesar, sin cesar...
Los smartphone hacen la crónica
de click en click
cuando llega una wifi
como los  niños "de París".

No imagino cómo es tu bohío
en ese barrio marcado por  vallas.
Pero imagino tu casa limpia,
llena de colores
y tótems en los rincones
del que cada domingo te pones
Proximidades de White River (Sudáfrica)
de blanco gospel.

También imagino tus mañanas hogareñas
barriendo el portal y la calle
sembrando agua con una herrada
mientras suena un timbal
un perfume de tierra mojada
que rapea tu vida y tu techo de  hojalata
protegida por la "mama"
y una alfombra de soledad.

Puede que sin cama esponjosa
en un sofá de colores africanos
un poco destartalado
en un espacio en el que los metros
no son cuadrados
Chabolas en Soweto
sino espirales de sensaciones
que respiran por las calles
y descansa la vida mientras
la jornada repara el ritmo del reloj.

Por una autopista repleta de amanecer
es hora de levantar la mañana
ver parpadear el sol...andar...
África es andar y andar.

Que por tu magia ¡Sudáfrica!
tus recuerdos nos acompañen
y permanezcan en el viaje
de nuestras vidas.

Luis Miguel Avendaño, agosto 2016