
El fútbol nos hizo “rojos”
Ver una final de la selección española en algunos lugares de España, la península, el estado, o como lo quieras llamar… tiene su morbo. Desde que fallece el dictador, … aterriza el aguilucho imperial y se derrumban los “vivas y arriba España” ,solo nos queda el fútbol. Con esto no hay manera. Son los elegidos, los héroes de las dictaduras y de las democracias. Solo que en la pasada dictadura, el no aplaudir a la selección, te convertía automáticamente en rojo sospechoso o en separatista. Tenías un montón de puntos para ser “registrado”. En esta ocasión, los jóvenes que no conocieron eventos pasados, han manifestado su preferencia con absoluta libertad ¿libertad?, casi todos sin ira. El último escollo que tuvo que salvar Luís Aragonés, un tipo que parece socarrón, pero que lo es, fue el de quitar esa clase de niños pijos, niñatos, -me refiero a Raúl- que tan negativamente han influido en el desarrollo histórico de la selección. La afición alentada por algunos medios, alentados por ciertos intereses estrategico-politico-económicos, denunciaba en cada encuentro la falta de esas estrellas. Pero durante los días de la semifinal y la final, nadie osó reclamar a Raúl. Su “apagón” hizo que brillaran otras nuevas estrellas.
Una nueva generación, sin tanta tontería o con otras diferentes, acaba de surgir con esa frescura y esa inocencia dignas de admirar, y ganaron.
Desde la terraza de un bar, en plena calle “Eix Macià” de Sabadell, dispuestos a todo. Montse, una entendida en fútbol me asevera que no cabe perder, que no hay que preocuparse. Está segura que marcarán antes de acabar el primer tiempo. Mientras le explica a Eli, qué es un fuera de juego y cómo ha planteado el “mister” la forma de ataque y defensa el 4-4-1-1. La euforia, un tanto contenida, se encendía a cada jugada que acercaba la pelota a la portería contraria. La tensión se vivía, los transeúntes hacían parada ante la pantalla, otros –todo hay que decirlo- pasaban indiferentes…Los camareros atendían el desarrollo del partido y las peticiones de cerveza por igual. Pues con la tranquilidad y la seguridad que nos daba Montse las cosas fueron sucediendo. Un gol no da la tranquilidad, mantiene la tensión por igual… nos alteramos, nos levantamos de la silla con el ¡uuuyyyyyy! en cada tiro a puerta, al final, la marea roja,…. quién lo diría. Desde plaza Colón en Madrid, nos dicen que han rebautizado y se llama “La Plaza Roja” ¡qué bien, nos hemos sacudido por fin España vuelve a ser roja. Augura que luego será republicana (¿) pero, ¡si sólo es fútbol! “…Imagine all the people…”
Ver una final de la selección española en algunos lugares de España, la península, el estado, o como lo quieras llamar… tiene su morbo. Desde que fallece el dictador, … aterriza el aguilucho imperial y se derrumban los “vivas y arriba España” ,solo nos queda el fútbol. Con esto no hay manera. Son los elegidos, los héroes de las dictaduras y de las democracias. Solo que en la pasada dictadura, el no aplaudir a la selección, te convertía automáticamente en rojo sospechoso o en separatista. Tenías un montón de puntos para ser “registrado”. En esta ocasión, los jóvenes que no conocieron eventos pasados, han manifestado su preferencia con absoluta libertad ¿libertad?, casi todos sin ira. El último escollo que tuvo que salvar Luís Aragonés, un tipo que parece socarrón, pero que lo es, fue el de quitar esa clase de niños pijos, niñatos, -me refiero a Raúl- que tan negativamente han influido en el desarrollo histórico de la selección. La afición alentada por algunos medios, alentados por ciertos intereses estrategico-politico-económicos, denunciaba en cada encuentro la falta de esas estrellas. Pero durante los días de la semifinal y la final, nadie osó reclamar a Raúl. Su “apagón” hizo que brillaran otras nuevas estrellas.
Una nueva generación, sin tanta tontería o con otras diferentes, acaba de surgir con esa frescura y esa inocencia dignas de admirar, y ganaron.
Desde la terraza de un bar, en plena calle “Eix Macià” de Sabadell, dispuestos a todo. Montse, una entendida en fútbol me asevera que no cabe perder, que no hay que preocuparse. Está segura que marcarán antes de acabar el primer tiempo. Mientras le explica a Eli, qué es un fuera de juego y cómo ha planteado el “mister” la forma de ataque y defensa el 4-4-1-1. La euforia, un tanto contenida, se encendía a cada jugada que acercaba la pelota a la portería contraria. La tensión se vivía, los transeúntes hacían parada ante la pantalla, otros –todo hay que decirlo- pasaban indiferentes…Los camareros atendían el desarrollo del partido y las peticiones de cerveza por igual. Pues con la tranquilidad y la seguridad que nos daba Montse las cosas fueron sucediendo. Un gol no da la tranquilidad, mantiene la tensión por igual… nos alteramos, nos levantamos de la silla con el ¡uuuyyyyyy! en cada tiro a puerta, al final, la marea roja,…. quién lo diría. Desde plaza Colón en Madrid, nos dicen que han rebautizado y se llama “La Plaza Roja” ¡qué bien, nos hemos sacudido por fin España vuelve a ser roja. Augura que luego será republicana (¿) pero, ¡si sólo es fútbol! “…Imagine all the people…”
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