
Sant Jordi, la rosa, el libro y todo lo contrario
Tras el boom de las rosas digitales o reales tan inoloras e insípidas,
queda lo menos vistoso: el libro.
La servas que tengo en casa es una persona sencilla, diminuta, así como humilde y que agradece cualquier detalle. Pero lo más significante es "el libro" es una mujer pegada a un libro o viceversa que también vale. Y yo que soy un provocador, le he puesto la tele justo de frente donde estaba leyendo, pero no ha habido manera, no ha levantado el ojo del libro. Sale a la terraza a fumar un pitillo, lo cierra cuidadosamente, lo recuesta sobre el cojín, como si le dijera: espera un momento que ahora vuelvo. Cuando regresa, le hablo, cambio de canal, comento dos noticias, la lluvia... y cuando termino, (me escucha atentamente) y cuando ve que hay campo abierto, toma su libro con delicadeza y recuesta su mirada sobre él. Me doy cuenta qué gran compañero de viaje es un libro. Me imagino a Donna visitando Barcelona y de tanto en tanto, sentarse en un banco contemplar un ángulo modernista y volver la mirada a su compañero como diciendo: qué, ¿leemos?
Pues amigos, esta es la meditación en este día tan especial, puestos a leer, me encuentro con este trozo que quiero compartir con vostros (Laia, Concha, Eli, Niko, Enriqueta, Elena, Rafa y Anna los de la CasaAzul de Canet, Antoni , Joe, y Santos, otro amigo de los libros, de la palabra, la poesía...
Que lo leais bien
paz y amistad
Luis
Pues amigos, esta es la meditación en este día tan especial, puestos a leer, me encuentro con este trozo que quiero compartir con vostros (Laia, Concha, Eli, Niko, Enriqueta, Elena, Rafa y Anna los de la CasaAzul de Canet, Antoni , Joe, y Santos, otro amigo de los libros, de la palabra, la poesía...
Que lo leais bien
paz y amistad
Luis
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