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EL IMPERDIBLE DE SABADELL

EL IMPERDIBLE DE SABADELL

Hola desde Sabadell. Si en estos "caminos" nos cruzamos, será un placer compartir algún comentario. Con la balanza de los ánimos y los desánimos construyo el espejo con el que fabrico las letras.

20 octubre 2008

Chuchi lleva alma de blue


Los encuentros en la quinta fase. Aún no ha llegado la película o ya se acabó la serie. Pero nosotros seguimos ahí dando el callo.
Aparece este fenómeno por los setenta, que ya con el tiempo se ven en blanco y negro. Los árboles no sabían lo que era democracia, los ciudadanos, menos. Habían educado en la formación del espíritu nacional. No sabían que eran nacionalistas, y de repente cuando vino Carrillo se ponen la pegatina de la hoz y el martillo en sus carpetas de estudiantes. Con ese detalle, sin saber qué, ya dejaban claro ante el resto del mundo que habían cambiado. Y no tenían ni idea del cambio. En eso llegó el “comandante Tarradellas” y dijo –ja sóc aqui-
y llegamos nosotros
"Decíamos ayer..." que nos vemos de tanto en tanto para las comidas que hacemos por turno. Tocó en casa de “Chuchi” un horcajadanés venido a holandés y regresado al mismo mundo. Chuchi, es un tipo culto y desaprovechado como todos los cultos. Puede dar mucho más de sí, pero es de los que piensan que el que quiera peces … Un tipo socarrón, de los últimos de Flandes que retornó con bici y todo, y todo. Todo, que no la ha vuelto a sacar a pasear, la bici. Chuchi, para los amigos “chuchi” no suele correr, ni hacer footing, no lo hace por “fortuna” que se fuma. Le gusta la parranda pero no es parrandero, pero le gusta el pacharán, -no pasarán- el orujo, la mistela, la consuenda y el gerundio que a todos nos enseño un tal “Cela”. Chuchi… venimos de historias paralelas, de represión moral, moralina, de cura, de colegio, donde el pecado vivía en un cercado de wateres. El rosa estaba prohibido y el rojo, pero obligados a escuchar el “ite Misae” diario para proteger nuestras almas pecadoras.

Pasamos noches en velas, y a dos velas, más pelados que las patas de los pollos de Kentucky Fried Chiken. Salíamos con chicas, pero eran tan chicas que nos decían no a todo y teníamos que volver a las “andadas” que eran más fáciles. Lo mismo que un día descubrimos la pubertad, que, gracias la democracia nos enteramos que la habíamos pasado hace años como el sarampión, otro día descubrimos nuestra identidad, supimos (supiendo-sabiendo) que nos marcaban con la palabra “xarnegos” y por primera vez nos sentimos coritos delante de un país que nos acogía con los brazos abiertos, pero menos abiertos.

Y en esto viene Fidel, perdón, Ramiro y montamos aquél comando bendito de iniciación a la cultura, la política, el asociacionismo, el debate, el folclore… todo lo que tenía un olor a castellano, castellanista, castellanoleonesista y un sinfín de denominaciones aún –NO DE ORIGEN- que se estaba instruyendo por entonces. Ramiro nos captó nos puso las ies sobre los puntos y de repente fuimos nombrados “comuneros” …somos gente comunera… : sonaba a común a compartir, hasta podíamos pasar como comunistas, rojos… ilusos, un tanto también.
Este chico de apariencia bonachona, seguramente con barba para dar impresión, comienza a acercarse a la asociación legalizada con las tres ces: C.C.C. la segunda revolución comunera empezó.

Tal vez de Holanda, que me gusta más que Países Bajos, que suena como a un país putón, trajo un cierto glamour y buen gusto por la decoración y el orden, que le hizo de su “open mind” una persona así como jovial y atractiva, a saber por los elogios que le hacen –si tú no estás aquí- Tiene buen gusto, cocina –le cocinan- bien, le quieren se hace (querer) lleva un espíritu joven como el Euro y la ironía que nunca abandona, jocosa ella: la ironía.

Chuchi lleva alma de blue y le gusta el cubata posado suavemente por una “Madelon” bella y sonriente en la barra-barrera de un bar-culodebotella, con una capacidad de tertulia que te puede “tumbar”. Si te da el tostón es que te quiere y se puede repetir. Se apasiona por lo que se apasiona, de lo contrario te suelta una indirecta que no te enteras y se te está riendo delante de tus morros (en la costa). Con Chuchi no hay encuentro sin risa, sin sonrisa, así se quedó el cuadro del Louvre aguantando a un tipo como él: sonrisa perpetua muy mona la Lisa.
Sus amores le denominan como basto, y dudo de la ortografía, pues creo que donde dicen basto digo vasto por lo grande-locuente de sus disertaciones. Aunque si hay confianza no tengo problema en ponerle la “b”. Chuchi es un gran escrutador de la vida. Pero hay que acercarse para entender-le.

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